Unidad: para enfrentar a Barbieri, Richarte y Nuevo Espacio (Franja Morada)


La asunción de Alberto Barbieri al frente de la Universidad de Buenos Aires abre una nueva etapa política en la UBA. De cara a las semanas que vienen, y teniendo la instancia del Congreso de la FUBA el próximo sábado 26 de Abril, hacemos algunos aportes que nos parecen necesarios.

Si bien existen continuidades entre la gestión saliente de Rubén Hallú y la de Barbieri, creemos que la llegada de este último al rectorado constituye un quiebre en la política de la Universidad de Buenos Aires, se abre una nueva etapa en la historia de nuestra universidad.

El arribo de Hallú al frente de la UBA en el año 2006, y sus promesas para resolver el conflicto por la democratización, fueron la única salida que encontraron los dos bloques de decanos, que existían por aquellos momentos, para sacar a la universidad de la grave crisis institucional que estaba afrontando. Con la asunción de Barbieri se quiere dar por cerrada la etapa de normalización e intento de gobernabilidad, y se pretende abrir una nueva etapa en busca de profundizar un modelo de universidad que es antagónico al que apuntamos a construir la gran mayoría de los estudiantes de la UBA para las mayorías de nuestro pueblo.

No se trata de un problema de nombres o discursos. Durante los próximos cuatro años en la UBA vamos a tener que luchar incansablemente contra el avance de la injerencia privada en el financiamiento y política de la universidad, y las consecuencias negativas que esto significa para una educación pública, gratuita y orientada a resolver las necesidades del pueblo argentino.

La figura de Barbieri aparece en este marco en la UBA para llevar adelante grandes transformaciones y  la voluntad de avanzar en una Universidad del Siglo XXI, moderna y en vínculo pleno con el primer mundo. Es importante profundizar la caracterización que tenemos de este sector y del modelo de universidad que van a desarrollar en la UBA durante los próximos cuatro años. Su discurso no plantea un arancelamiento o privatización directo, sino que plantean la injerencia privada para poder resolver los problemas históricos de la UBA. Se presentan como defensores de la Universidad Pública y principales impulsores de una reforma que modernice y ponga a la UBA en sintonía con el primer mundo. Esta orientación la explicó el propio Barbieri cuando declaró que la UBA debe insertarse en un círculo virtuoso junto al Estado y las Empresas, ya que “el conocimiento que producimos debe estar aplicado a los que producen bienes, es decir, las empresas, sean públicas o privadas. La universidad no puede ser una caja de cristal”.

Mientras ellos ven un “círculo virtuoso”, nosotros vemos allí un círculo vicioso donde utilizando la infraestructura pública del estado, se construyen emprendimientos privados con fines de lucro a partir de los recursos de la universidad, como se expresa en las facultades que manejan estos sectores. Cuando hablan del vínculo de la Universidad con la sociedad a través de las relaciones con las empresas sabemos a que se refieren, son los cientos de laboratorios condicionando nuestros planes de estudio y líneas de investigación, son millones de pesos en concepto de “donación” que otorga la empresa contaminante La Alumbrera a una UBA que les “devuelve este favor” argumentando a favor de estas empresas, y reorientando lo que estudiamos hacia intereses que lejos están de resolver las necesidades más acuciantes del pueblo argentino. Justamente, porque la finalidad de las empresas es generar ganancias. Y allí es donde vemos proyectos contrapuestos, las empresas no pueden y no son el vínculo que queremos tener con la sociedad.

Este círculo vicioso lo completan con su expresión estudiantil, Franja Morada-Nuevo Espacio, quien ha pasado a su vez de un discurso completamente despolitizado de hace pocos años a tomar incluso consignas del movimiento estudiantil combativo, criticando a la CONEAU o incluso adoptando una pose pseudo independiente a las propias gestiones que integran. Hay que ser claros, los ocho años de gestión de Barbieri y compañía en Económicas no nos permiten mentir, durante los próximos cuatro años vamos a tener en el Rectorado un equipo preparado que quiere convertir a la UBA en un Shopping.

Detrás del discurso de la modernización y la incorporación de las nuevas tecnologías, la necesaria “transferencia”, se esconde una concepción de extensión universitaria, de política de investigación, de política científica, absolutamente opuesta a la que queremos construir. El avance de Barbieri y la Franja Morada significan un claro retroceso y golpe para todos aquellos que defendemos una universidad pública al servicio de las necesidades del pueblo argentino.

Es por eso que lo primero que debe hacerse desde los sectores de izquierda es acusar recibo de esta compleja situación de cara a nuestra intervención política para enfrentar a este modelo.

LOS CUATRO AÑOS POR DELANTE NOS ENCONTRARAN UNIDOS o DOMINADOS

Los próximos cuatro años de Barbieri al frente de la UBA nos paran delante a un gran desafío, todos los sectores de izquierda debemos, sin mezquindades, profundizar la tradición de lucha y unidad del movimiento estudiantil. Desde La Mella apuntamos a construir un próximo congreso de la FUBA que nos encuentre fortaleciendo el debate y la unidad. La designación de Richarte, fue una provocación al movimiento estudiantil que se opone al Rectorado, expresa el nivel de impunidad y poder que tienen, o creen que tienen, para animarse a poner un ex-jefe de la SIDE como vicerrector.

Estamos convencidos que más allá de las diferencias que puedan existir entre las diferentes corrientes políticas que conformamos la FUBA tenemos frente a nosotros un enemigo común. Quienes militamos en defensa de la educación pública y queremos una universidad abierta al pueblo debemos pregonar la unidad por sobre cualquier otra cosa. Nuestros acuerdos políticos se encuentran estrictamente alineados a la defensa de la educación pública, al acompañamiento de la lucha docente por salario digno, a la ya eterna exigencia de aumento de presupuesto. Sabemos que la histórica demanda de democratizar nuestra universidad seguirá vigente mientras demos la pelea de manera conjunta.

Frente a tamaños enemigos no hay lugar a las medias tintas, o se está a favor del modelo privatizador de Barbieri o se está del lado de quienes luchamos por una universidad que sirva para resolver las necesidades del pueblo argentino. Nuestra corriente siempre dio muestras concretas de cuales eran nuestras prioridades frente al avance de la Franja Morada en la universidad y seguiremos por el mismo camino que iniciamos cuando nacimos como corriente.

Apostamos a realizar un congreso que invite al debate, que sea un espacio de encuentro militante, donde podamos elaborar los ejes principales de intervención de la FUBA para un año agitado dentro y fuera de la universidad. Preparandonos con nuestras mejores herramientas para la ardua pelea que daremos en defensa de la educación pública.

 barbieri unidad